Los privilegios silenciados de la izquierda

Íñigo Errejón el hasta ahora diputado y portavoz de Sumar en el congreso, se ve obligado a dimitir tras la acumulación de acusaciones por abuso y acoso sexual. El testimonio anónimo ha sido publicado esta semana por la periodista y activista feminista Cristina Fallarás, quien dice contar con una docena de casos más. En 2023 se publicaba la primera denuncia contra Errejón en un hilo de twitter que describía el acoso sexual sufrido por una mujer de Castelló en un festival de música. Cómo es ya habitual en nuestra sociedad, la reacción de duda y sospecha ante las acusaciones han llevado a la actriz Elisa Mouliaá a denunciar ante la policía y públicamente su propia experiencia de abuso sexual por parte de Errejón.

En un comunicado Errejón señala como principal problema de sus relaciones afectivas la posición de fama que ha ocupado durante los últimos años, lo que le ha llevado a generar una “subjetividad tóxica que en el caso de los hombres el patriarcado multiplica”. Este escrito presentado con la forma de profundo análisis y arrepentimiento, es en realidad un intento manipulativo de salir impune de la situación; “soy machista porque soy víctima del sistema”.

Los hombres NO pueden ser nunca víctimas del sistema cuando ejercen la violencia. Hay que distinguir bien entre privilegiados y víctimas. Decir que un hombre es víctima de sus privilegios sobre las mujeres es como decir que un empresario es víctima de explotar a sus trabajadores. El sistema nunca determina nuestro comportamiento, no nos convierte en máquinas a merced de una subjetividad compartida; la voluntad sigue ahí y por tanto, la responsabilidad de nuestros actos. Parece que hay algunos hombres que han escapado al justo señalamiento de sus privilegios y es que ser de izquierdas ha dado paso VIP en feminismo a muchos hombres que no lo merecían.

Ser de izquierdas ha dado pase VIP en feminismo a muchos hombres que no lo merecían.

Pero lo que más nos preocupa de este caso es el silencio. Todas hemos sido víctimas pero ninguno ha sido verdugo. Y aquí tenemos de nuevo, un caso de compañeros y compañeras que han mirado a otro lado, que han decidido apagar una y otra vez el mismo fuego por el beneficio político. Estar verdaderamente comprometidas con el feminismo es primero romper el pacto de silencio entre nuestras filas y señalar las actitudes de todos los hombres que nos acompañan.

La figura del político machista no la encarna la ultraderecha conservadora -si bien al menos estos van sin careta- sino que puede ser cualquier hombre, tu mano derecha, tu amigo de toda la vida; esta afirmación nos la verifican los hechos una y otra vez. Este, no es un momento para empatizar con quien violenta, sino con todas las víctimas que de nuevo tienen que ser las valientes, las que levantan la voz, las que señalan ante un sistema que les ha fallado una vez más. La izquierda ha de ser diferente, tenemos la responsabilidad de romper los pactos de silencio.

Blanca Guarner
Coordinadora de Rebeldía País Valencià

1 comentario en “Los privilegios silenciados de la izquierda”

  1. Ana Soto González

    Gracias Blanca por este artículo. Describes, en pocas palabras y muy claramente, un proceder patriarcal, también por mujeres, de esta sociedad de hoy en día. Luego dirán que no hay que seguir luchando…

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