Las elecciones alemanas como espejo joven de Europa

Tras los abultados resultados del partido neonazi AfD en las elecciones alemanas, está captando la atención el dato del voto en jóvenes entre 18 y 24 años, completamente polarizado según género: Mientras las mujeres votan como principal fuerza política al partido de izquierdas Die Linke, los hombres jóvenes en cambio votan más al partido de extrema derecha AfD. Es una dinámica que se replica en otros tramos de edad, pero es preocupante especialmente en la juventud porque no es una cuestión que suceda solo en Alemania, sino que se está extendiendo a escala global, siendo recurrente en Europa, por ejemplo en las pasadas elecciones legislativas francesas. Incluso sin cruzar la frontera, los sondeos de intención de voto en nuestro país muestran un gran apoyo a Vox por parte de hombres jóvenes entre 18 y 25 años. Es por esto que desde Rebeldía, la organización juvenil de Podemos, constantemente tratamos de hacer frente a este fenómeno, originado por la tibieza y el blanqueamiento constantes de la extrema derecha en el ámbito público, para demostrar que la juventud organizada no le teme al fascismo. Y aún así, como creo que no basta con enfrentarlo, primero hay que entenderlo, vamos a dar un paso atrás un segundo para conectar con la juventud alemana, ahora que aún están frescos los votos.

Aunque esto valga para cualquier país, estamos hablando de los alemanes por lo que sea.

Alemania es una nación industrial, de corte moderado desde aquellos años oscuros del nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Después de prometer no repetir los errores del pasado y tras derribar el muro de Berlín que separó a tantas familias, se gestó una democracia cristiana basada en la austeridad, la tecnología, el gas ruso y el turnismo de los típicamente llamados partidos “centro-centrados”. Dividida en Alemania oriental y occidental, pese a la ausencia de barrera física real, sufren una importante fractura geopolítica en su población: Mientras la parte occidental es la zona más industrializada, plagada de grandes empresas y altos salarios, la región oriental en cambio sufre la mayor desigualdad, salarios más bajos, mayor tasa de desempleo, temporalidad, abandono escolar, etc. En Alemania oriental viven los obreros, muchos de ellos granjeros, con bajo nivel educativo y donde más se ha sufrido la caída del nivel de vida. Allí crecen jóvenes radicalmente en contra del sistema turnista centrado que les ha llevado a la situación actual. Cómo no, al igual que en España, Europa y el mundo, el falso estado del bienestar que sustenta a la democracia liberal capitalista cae por su propio peso, incapaz de sustentar las promesas con las que emerge: Incapaz de proporcionar independencia a causa de un mercado inmobiliario ultracapitalista que sube precios por encima del nivel de vida, incapaz de generar empleo estable especialmente para jóvenes que necesitan un espacio de aprendizaje, incapaz de frenar el conflicto de intereses bélico a nivel internacional que mata día a día a miles de inocentes y que afecta a todo el sistema se quiera admitir o no, incapaz de gestionar la consecuente migración causada por estas guerras cuando no es por la desigualdad entre países consumidores de capitalismo y los consumidos por él… en resumen, un lío de la ostia.

En este contexto tan poco esperanzador para las jóvenes es de esperar que nos encontremos a una generación alienada, cansada, depresiva, incapaz de tomar las riendas de sus vidas. Especialmente en la Alemania oriental (recordemos que aunque esto valga para cualquier país, estamos hablando de los alemanes por lo que sea), donde recientemente más se han notado las flaquezas del sistema en un país que, pese a haber aguantado más que el resto de Europa en otras tantas ocasiones, ha sufrido un duro golpe de realidad tras el inicio de la guerra de Ucrania, siendo uno de los países europeos que consumía mayor cantidad de gas ruso, a través del tan hablado gasoducto Nord Stream.

Europa ha fallado en muchas cosas, pero en mi opinión lo más grave es fallar en el concepto socio-cultural de reconstrucción.

Por todo esto decimos que es especialmente grave el repunte de hombres jóvenes de ideología neonazi en Europa. Porque el hecho de que exista este pico en los datos a día de hoy es un fallo del sistema europeo para aprender de los errores del pasado. Europa ha fallado en muchas cosas, pero en mi opinión lo más grave es fallar en el concepto socio-cultural de reconstrucción que se creó desde mediados del S.XX hasta hoy. Es que solo imagínate el aprendizaje de un joven alemán, en la cuna del nazismo, que ha recibido toda su vida la consigna europea de la “unidad en la diversidad”, del frente amplio contra la guerra, la Europa del bienestar común, donde caben todos… y que ve cómo, especialmente en su generación, el nivel de vida decrece, las guerras se van sucediendo, sus expectativas de futuro empeoran, etc. ¿Cuál es la respuesta colectiva? El feminismo responde encontrando una forma de colectivizar el sufrimiento, atacando a la raíz de desigualdad más grande: la raíz patriarcal. Que por cierto da la casualidad que es la forma de educación social que cimentaba la conducta de los hombres desde que el tiempo es tiempo. Imagínate que en un sistema capitalista que deteriora el nivel de vida del pobre, individualizándolo, estos hombres ven cómo se tambalean hasta los mecanismos de conducta que parecían inamovibles durante muchas generaciones anteriores a la suya. Completamente arrastrados por esta lógica capitalista, estos razonamiento individualista les llevará a la siguiente conclusión: Hace falta un enemigo, alguien tiene que tener la culpa y no soy yo. “Yo no tengo que cambiar, siempre había sido así”, “el feminismo ha llegado demasiado lejos”, “es que ahora se te critica por todo”. La búsqueda de algo que colectivizar acaba por unir en la desunión, paradójicamente, ante la falta de otras alternativas en un sistema cada vez más intoxicado.

Ofrecerles soluciones a sus problemas y sobre todo hacerlo desde el reconocimiento de que lo han tenido bastante jodido.

Este efecto rebote es visible también con la inmigración. Si los únicos lugares de encuentro son los de jóvenes desubicados, individualizados e incapaces de encontrar respuestas a un sistema que les quita privilegios, los enemigos no solo serán las feministas, sino todos aquellos colectivos que reclamen aquello que antes les daba falsa seguridad… siendo alemanes “de toda la vida”, el siguiente objetivo es el inmigrante. “ Viene a robarnos el trabajo”. Porque en la imposibilidad, de una sociedad joven cansada y deprimida, de mirar más allá, abandonados y captados por la lógica del enemigo común, reina la simpleza. Una respuesta simple pero directa vale más que una imagen, que mil palabras y que lo que quieras. Si las constantes guerras a nivel internacional repercuten en mi calidad de vida, lo que tengo que hacer es mirarme el ombligo y que le den al mundo entero, me da igual, proteccionismo a saco. ¿Por qué Europa recibe una ola migratoria? No será porque entre nosotros y EEUU hayamos expoliado un continente entero a coste cero para aumentar el crecimiento macroeconómico, que va. No me cuentes milongas, que esa gente no vengan aquí que -yo sé matemáticas- y más personas significa más bocas que alimentar y menos trabajo. Da igual que sea mentira, da igual que no genere ningún tipo de explicación a gran escala, porque bastante es que no tengo qué comer, dónde vivir o un modelo de conducta sano aprendido y eso que ni siquiera estoy todavía en edad de preocuparme por hijos.

En este problema multidireccional, complejo y arraigado directamente a todo el sistema contra el que luchamos, creo por tanto que la solución empieza por ofrecerle a los jóvenes, especialmente a los hombres jóvenes, un modelo sociopolítico de respuesta colectiva que les escuche. Es decir, una forma de resolver colectivamente las injusticias que sufren, fruto del sistema capitalista patriarcal. Darles la mano, ofrecerles soluciones a sus problemas y sobre todo hacerlo desde el reconocimiento de que lo han tenido bastante jodido.

Julio de la Torre
Miembro de la coordinadora estatal de Rebeldía

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