
“Con la imposición arancelaria siempre habrá un estrato social damnificado – los de abajo -”
¿Qué medidas se implementarían desde un gobierno denominado “progresista” para mitigar este efecto de imposición arancelaria? Desde el punto de vista laboral y económico, se protegerían los derechos laborales, por ejemplo, mediante subsidios o medidas socioeconómicas que beneficien a la clase trabajadora, por ejemplo, nacionalizando los sectores estratégicos (empresas públicas, una empresa pública de energía), apostar por la agricultura y ganadería ecológica y abogar por una distribución más justa de la riqueza (subida del IRPF a las rentas altas), poniendo por encima dichos intereses a los promovidos por las grandes multinacionales.
Desde el punto de vista sostenible y medioambiental, en especial la lucha contra el cambio climático (recordemos que Donald Trump retiró a EE.UU del acuerdo de París), apostando por un consumo responsable, reduciendo la huella de carbono a la atmósfera y apoyar a las industrias sostenibles y comercio local.
“Supondrá un aumento de los precios, perjudicando a aquellos que tengan un poder adquisitivo bajo”
Vivimos en un sistema neoliberal que antepone el beneficio económico al bienestar de las personas. La juventud es uno de los sectores actualmente más precarizados de la sociedad. Constituye ese estrato social que, ante cualquier situación de adversidad, es quien sufre las consecuencias económicas, sociales y laborales de los que aún defienden el individualismo, el militarismo, la especulación, los conflictos bélicos, la subida de precios, etc. como forma de vida.
El aumento de aranceles tendrá una fuerte repercusión en la vida diaria si no se toman medidas valientes que pongan el foco en proteger los derechos de la juventud. Pero, ¿nos hemos preguntado en qué nos perjudica esta subida arancelaria?
Como he mencionado, el hecho de que seamos el sector más precarizado no es casualidad. Es por ello, que uno de los efectos que nos perjudican es el incremento de precios, principalmente, en los productos de primera necesidad: alimentos, ropa, alquiler, entre otros
Un ámbito donde se vería esta desigualdad es en el empleo. El aumento de aranceles causaría pérdida de empleos, además de recortes en derechos laborales de los jóvenes (ya de por sí precarizados), lo que contribuiría a más despidos por falta de personal, conllevando a una bajada en salarios.
Hay jóvenes que están estudiando grados universitarios o de FP, pero lo cierto es que la mayoría está empezando su carrera profesional, por lo general, con trabajos en malas condiciones laborales. El hecho de que haya aranceles supondrá un aumento de los precios, perjudicando a aquellos que tengan un poder adquisitivo bajo, todo ello uniéndose, a lo anteriormente citado, en referencia a las condiciones laborales que muchos han de afrontar diariamente.
Todo está relacionado. Una juventud con salarios bajos y empleo precario, acrecentado por dicha subida arancelaria, afectará también a nuestra calidad de vida en lo referido a alimentación, vivienda y salud, entre otras cuestiones principales. Dichos salarios contribuyen a no poder independizarse, formar una familia o disfrutar de algunas actividades de ocio. Cada vez es más notable su difícil acceso y coste para muchas personas en la actualidad. Otro factor importante es el acceso a los productos más básicos como la alimentación ¿No nos preguntamos por qué la población joven a día de hoy padece más enfermedades relacionadas con la salud, como la obesidad y demás trastornos de la alimentación? Una alimentación equilibrada ayuda a mantener un estilo de vida más saludable, pero no todo el mundo y en especial, la juventud, se puede permitir hacer grandes gastos en productos básicos.
Es por ello que, una solución para tener las mismas posibilidades, sería la creación o continuación de bonos sociales (transporte, electricidad, alimentos…) para jóvenes con bajos recursos socioeconómicos, así como reducir el IVA de los productos de primera necesidad.
“La precariedad laboral está muy relacionada con el difícil acceso a la vivienda”
Otro bien de primera necesidad afectado por la subida de aranceles. ¿Acaso es justo destinar más del 50% del sueldo de una persona a pagar un alquiler? La precariedad laboral que sufre la juventud, anteriormente mencionada, está muy relacionada con el difícil acceso a la vivienda. Los grandes tenedores de vivienda se benefician de las medidas neoliberales, aumentando los alquileres e imposibilitando que una persona joven pueda emanciparse. ¿Quiénes son realmente los que propician esta situación? Los fondos buitre, sin ir más lejos, juegan con los derechos básicos de la gente más pobre, ya sea expulsando de sus viviendas en alquiler (no pueden pagarlo) o con precios abusivos. Frente a aquellos que sólo buscan el beneficio, se ha de topar el precio del alquiler y bajar un 40%, estableciendo, además, un parque público de vivienda que permita precios accesibles para la gente joven.
Otros servicios básicos como la sanidad o la educación deben ser reforzados, con medidas que garanticen su funcionamiento y donde se ofrezcan ayudas para que se pueda acceder sin importar la condición socioeconómica.
“¿Acaso la marioneta rubia de la CNN o la Fox desconoce las consecuencias?”
En definitiva, ante el proteccionismo y la imposición de aranceles que suponga el encarecimiento del coste de vida de la población, en especial de la juventud, se tendrán que aplicar políticas destinadas a blindar los servicios públicos y garantizar un despliegue de medidas que hagan frente a las políticas especulativas de quienes aprovechan esta situación para ahondar en la desigualdad. Por todo ello, es importante aplicar políticas públicas destinadas a reducir las diferencias sociales provocadas por el aumento de precios, sobre todo, en sectores como la alimentación, vivienda, salud y educación.
Una de las soluciones imprescindibles consistiría en fortalecer los servicios públicos que permitan a los jóvenes acceder al mercado laboral con condiciones dignas o emprender estudios académicos. Otro aspecto importante a resaltar es un enfoque más directo de justicia social (entendible por todos), que evite que aquellos que hacen negocio con la especulación aprovechen el encarecimiento de los bienes necesarios como excusa para profundizar en las desigualdades, que, desafortunadamente, afectan en su mayoría a las clases populares.
¿Acaso la marioneta rubia de la CNN o la Fox desconoce las consecuencias de sus medidas proteccionistas en la gente con menos recursos? Puede que no. Él sabe bien a quien tiene que defender, por lo que la despreocupación por el bienestar de la gente humilde, en especial, la juventud, parece evidente.Por último, cabe preguntarse cuál es la solución ante la implementación política arancelaria. Muy fácil. Es necesario un modelo económico que piense en la gente de a pie, permitiendo su completo desarrollo, sin dejar a nadie atrás y con las mismas oportunidades que las personas pertenecientes a clases altas.
José Luis Aires
Miembro de la coordinadora andaluza de Rebeldía
