
En estos momentos tan complicados, en medio de unas elecciones en las que nos jugamos el retroceso en derechos y libertades, es un deber imperativo analizar no solo a nuestros enemigos ideológicos, sino también estudiar nuestro propio lado de la trinchera.
Si imaginamos el tablero político, inevitablemente nos vendrán a la mente caras y nombres concretos: Sánchez del PSOE, Feijoo del PP, Abascal de VOX y Yolanda Díaz en el caso de SUMAR. Esto es completamente normal, pues actualmente vivimos en la política de los hiperliderazgos. Las organizaciones ahora son capaces de llegar más fácilmente a las masas a traves de un interlocutor o cara visible, frente a lo que antes eran organizaciones que tenían peso por sus propias siglas.
No hemos descubierto el fuego, es algo usual de nuestro día a día, pero sí que es importante a la hora de analizar la correlación de fuerzas. Pedro Sanchez puede representar los valores de su partido, pero una vez que su recorrido haya terminado será reemplazado por una nueva cara que podrá ser mejor o peor, pero que seguirá representando a su mismo partido.
En su día teníamos al Partido Comunista, el cual, indistintamente de su dirigente teníamos claro qué era lo que estábamos votando.
Este es un paso atrás que se ha dado desde la izquierda transformadora, hemos tomado la parte por el todo. Nos encontramos con una líder carismática y querida como puede ser Yolanda Díaz, sin embargo, si quitamos de la ecuación a esta actriz política el proyecto se queda completamente vacío y carente de significado. Puede seguir teniendo unos ideales abstractos pero acabaría siendo un proyecto fallido. Esto no significa construir al margen de Yolanda Díaz, al contrario. Significa construir con su referencia los cimientos ideológicos que nos definan. No podemos permitirnos seguir cayendo en personalismos. Ya la política se ha intoxicado demasiado de las cuitas internas: Pablistas, errejonistas, anticapitalistas y otras corrientes que solo se nutren en base a sus exponentes.
Ya lo vimos con Adelante Andalucía, partido al borde de la extinción. Proyecto Drago va por el mismo camino. Y aunque es verdad que haya proyectos que sean modelo de éxito como Más Madrid, fuera de su territorio no tiene apenas presencia.
Y como estos, en otros tantos sitios.
No lo digo con afan de atacar a esta u otras formaciones políticas, sino señalar la necesidad de mantenernos unidos y trabajar en un proyecto que sea duradero, porque separados no somos nadie.
Es muy importante aprovechar el espacio político que se ha formado para trabajar en un proyecto que, aglutinando a todos los ejes de las izquierdas, pueda ser un partido con personalidad propia, reconocible por la sociedad en su conjunto y que sea diferenciable del resto del espectro político.
Esta es la receta a seguir si queremos que SUMAR sea una fuerza que continúe más allá del 23 de Julio. De otra manera, una vez sabidos los resultados electorales, cada partido se echará al monte a defender sus propios nombres, volviendo irremediablemente de nuevo al cainismo típico de la izquierda de este país.
Por Alessandro Rinaldi Gómez.
