El genocidio contra el pueblo palestino no se sostiene solo con tanques y bombas. Se sostiene con dinero. Con multinacionales que alimentan, financian o normalizan la ocupación israelí. Con corporaciones que se presentan como “neutrales”, pero son parte activa del apartheid.
Desde Rebeldía Murcia señalamos a esas empresas. Porque mientras Gaza arde, hay quien hace negocio con la sangre del pueblo palestino.
Capital y complicidad
El movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) ha documentado desde hace años los vínculos entre grandes empresas globales y el Estado sionista de Israel. Algunas suministran tecnología militar. Otras financian a la industria armamentística. Y otras, las más cotidianas, alimentan literalmente a los soldados del genocidio.
Estas son algunas de las empresas que sostenemos que deben ser boicoteadas sin matices:
Burger King
Burger King Israel ha entregado miles de comidas y vales al ejército israelí (IDF), valorados en más de 120.000 dólares, como “apoyo a los soldados del frente”. No fue un error ni una donación humanitaria: fue un gesto político de respaldo al ejército que bombardea hospitales y asesina a civiles. Las imágenes publicadas por la propia franquicia muestran empleados sirviendo menús “a nuestros héroes del frente”. Burger King es, por tanto, una marca cómplice del genocidio, y sus franquicias en todo el mundo son parte de esa red económica de normalización.
McDonald’s
La franquicia israelí de McDonald’s ha repartido decenas de miles de comidas gratuitas entre soldados israelíes, con el logo de la empresa sobre los uniformes del ejército. Mientras los niños de Gaza mueren bajo los escombros, McDonald’s alimenta a quienes empuñan las armas del apartheid. No hay excusas posibles: ninguna empresa puede decirse neutral cuando participa en la logística del genocidio. Cada Big Mac vendido en el mundo sostiene a una marca que se pone del lado del ejército sionista.
AXA
La aseguradora AXA invierte en empresas armamentísticas israelíes, entre ellas Elbit Systems, fabricante de drones, sistemas de vigilancia y tecnología militar usada para masacrar a la población palestina. Aunque AXA intenta blanquear su imagen con campañas de “sostenibilidad”, sigue siendo un engranaje financiero del complejo militar israelí. Invertir en guerra y muerte no es un error contable: es una elección política. Por eso AXA está en el punto de mira de los movimientos de boicot de todo el mundo.
Carrefour
El grupo francés Carrefour opera en Israel en colaboración con empresas asentadas en territorios palestinos ocupados, como Electra Consumer Products y Yenot Bitan. Estas compañías trabajan directamente en colonias ilegales, lo que convierte a Carrefour en partícipe activo de la economía de la ocupación. Abrir supermercados en tierras robadas no es “negocio”: es colonialismo. Carrefour sostiene con su dinero, su logística y su marca la normalización del apartheid israelí.
Los gobiernos: cómplices directos del genocidio.
No hay genocidio sin Estado. Mientras las multinacionales se enriquecen, los gobiernos arman, financian y protegen al régimen sionista. España no es una excepción: mantiene relaciones militares y acuerdos con Israel, incluso en plena masacre de Gaza. En 2023 el Gobierno español aprobó la compra de lanzacohetes SILAM, un sistema basado en tecnología israelí de la empresa Elbit Systems, por casi 700 millones de euros. También autorizó exportaciones de material militar hacia Israel por decenas de millones de euros, y ha firmado contratos con su industria armamentística mientras el ejército israelí bombardeaba hospitales y escuelas. No es complicidad pasiva: es colaboración activa con un Estado genocida.
El Gobierno español —como tantos otros en Europa— habla de derechos humanos mientras compra y vende armas a quien los destruye.
El sistema es el arma
No se trata solo de empresas o gobiernos aislados. El sistema capitalista y militarista en su conjunto es el arma del genocidio. Un engranaje que fabrica las balas, firma los contratos, controla los medios y normaliza la muerte.
“Y frente al genocidio, solo hay una respuesta: organización, solidaridad, boicot y rebeldía.”
